Archivos de enero, 2010

Detective en el Supermercado, El

Título original: In Defense of Fooddetective-supermercado

Autor: Michael Pollan

Editorial Temas de Hoy SA, 2009

ISBN: 978-84-8460-766-3

Palabras clave: divulgación, nutrición, bestseller, dietética

Otro libro superventas que he regalado y que aprovecho para léemelo antes, (cómo soy…). Después me enteré de que este libro lo ha leído Michelle, la esposa de Obama, que está muy interesada por el tema de la nutrición.

Me gustaría saber quién es el listo de las editoriales que les cambia el título a los libros. El original tiene sentido en base a lo que se va leyendo. El de “El detective…” parece puesto por alguien al que le gustan las series policiacas del tipo CSI, no la dietética.

El autor, el periodista Michael Pollan, es conocido por sus artículos sobre nutrición y ha publicado otro libro famoso, “El dilema del Omnívoro”. Es seguidor del movimiento alternativo sobre la nutrición.

Es una buena idea que se fije en la dieta de USA, porque es la sociedad con un índice de obesidad más alto y porque el resto del mundo imita a EEUU, ya sea en lo bueno y en lo malo.

Nos comenta que los problemas de las enfermedades que surgen debidas a una mala dieta se deben al hecho de  haber sustituido la autoridad en materia nutricional desde las madres y las abuelas hacia los fabricantes de alimentos y los científicos.

El culpable directo de esto es el dinero que mueve la enorme y poderosa industria alimentaria.

¿Cómo han logrado engañar a los consumidores y hacerlos abrazar dietas equivocadas? Pues por medio de crear la llamada “Ciencia del Nutricionismo”. Y lo ha hecho sustituyendo la valoración desde los alimentos hacia los nutrientes que los mismos poseen. Esto es reduccionismo y resulta muy cómodo y muy rentable para la influyente industria alimentaria, pues en base a los nutrientes se puede justificar cualquier alimento, por peligroso que sea. Por ejemplo del chocolate se dice que tiene antioxidantes, lo que no se dice es que tiene colesterol y que tiene muchas calorías. Pero claro, ver en el envase que tiene una fuente de antioxidantes nos hace bajar la guardia y creernos que es muy saludable.

En base a esta discutida ciencia, los expertos han proporcionado consejos bastante dañinos. Yo recuerdo hace tiempo que se decía que el pescado blanco era mejor que el azul, y ahora resulta que es el azul el mejor valorado. Pero el ejemplo más lamentable que señala el autor es el de la margarina: los científicos en su soberbia quisieron hacer un alimento mejor que la mantequilla enriqueciéndola con todo tipo de beneficios (calcio, vitaninas, mineralesy crearon la margarina enriquecida a bases de un proceso de hidrogenación. Las grasas” trans” de la margarina están detrás de muchos infartos de sus cada vez menos consumidores.

Este es el error fundamental: el nutricionismo no es una ciencia sino una pseudo ciencia, pues la nutrición es una diciplina muy complicada y poco conocida. Se basan en modas y fobias (ahora la última moda es el omega 6 y se pone en todo lo imaginable). Además no se toma en cuenta el reparto de los nutrientes y su diferente interacción (el café de una comida evitará absorber el hierro de un filete, sea para bien o para mal).

El lector inteligente se dará rápidamente cuenta de que vender zanahorias o patatas enteras no es un gran negocio para la industria alimentaria, es mejor vender paquetes llenos de multitud de ingredientes y enunciando una buena cantidad de efectos beneficiosos para el organismo.

El colmo de la estupidez es que, según el nutricionismo, no se diferencia entre alimentos enteros o procesados (ellos solo ven nutrientes), aunque para nuestro sentido común es evidente que un tomate fresco tiene más propiedades que uno procesado. Lo que hace a la gente menos saludable son los experimentos de la ciencia nutricionista (cerdos sin grasa, maíz transgénico, huevos con omega-3, etc…).

El autor comenta que el último gran fracaso del nutricionismo es la hipótesis de que las grasas son malas para una dieta sana. Desde todos los medios de comunicación nos han vendido la idea de que hay que evitar las grasas. Pues bien, excepto las grasas “trans” de la margarina (precisamente creadas por los nutricionistas), no se ha podido demostrar de ninguna forma que las grasas son perjudiciales para la salud. Es más, el cerebro está hecho mayoritariamente de grasa y las neuronas la necesitan para protegerse. Sorprendente ¿Verdad? A la complejidad del inmenso e inexplorado campo de la nutrición humana hay que añadir la individualidad bioquímica de la persona (misteriosamente hay comida que a una persona le beneficia y a otra la perjudica).

Sus consejos son lo más conocido del libro:

1-Coma comida, no química pensada en un departamento de marketing.

2-No coma nada que su abuela no reconocería como comida.

3-Evite productos que contengan ingredientes que sean desconocidos, impronunciables, o más de cinco.

4-Evite productos que exhiban afirmaciones de propiedades saludables. Lo normal es que encubran efectos poco beneficiosos.

5-Compre en la periferia del supermercado y manténgase alejado de la zona central (donde están los alimento procesados que son más caros).

6-Salga del supermercado lo antes posible. Asi evitará las tentaciones de los paquetes bonitos con colores brillantes.

7-Coma plantas en su mayor parte, sobre todo con hojas, (para evitar pasarse con las proteínas).

8-Coma como un omnívoro, es decir, de todo.

Concluyendo, creo que la nutrición humana está en pañales y poco se conoce de una forma rigurosa. Quizás son las dietas tradicionales que funcionan las que puede considerarse que son las más sanas, pues han sido probadas con éxito durante generaciones. He leido por Internet que un plato de nuestras abuelas, las alubias pintas con arroz blanco, es nutricionalmente una maravilla, pues está compuesto de aminoácidos complementarios.

Me ha parecido una lectura muy interesante y realmente apropiada.

Valoración: 9/10

Fueras de Serie (Outliers)

Título original: Outliers (The Story of Success)Fueras_de_serie_Outliers

Autor: Malcolm Gladwell

Editorial Santillana Ediciones Generales 2009

ISBN: 978-84-306-0685-6

Palabras clave: éxito, divulgación, sociología

…Y aquí vuelve uno de mis autores favoritos, Malcolm Gladwell. Es realmente ameno leerle porque siempre es original en sus planteamientos.

Bueno, bueno, ¿Qué trama ahora el bueno de Malcolm? Pues se fija en las personas que despuntan en cualquier campo y cae en la cuenta de que nuestra percepción del éxito es muy rudimentaria. Como es propio de él, no se pregunta por lo obvio sino que busca la explicación del éxito en otros sitios, los orígenes, en la familia, en la generación a la que se pertenece.

Las conclusiones son sorprendentes y las explica por medio de una serie de interesantes ejemplos.

El primero es el de la aldea llamada Roseto donde la gente sólo se muere de vieja. Intrigante ¿Verdad?…

Otro ejemplo son los jugadores de hockey. Comprobó que los mejores jugadores son los nacidos en enero, febrero y marzo de cada año, ¿Por qué? Acumulan ventajas, es de sentido común…

Su regla de las 10.000 horas establece que para llegar a la maestría en cualquier campo hay que practicar como mínimo esa cantidad de tiempo. Olvidémonos de la idea de que Los Beatles eran unos hippies vagos a los que les sonrió la suerte. Cuando estuvieron trabajando en Hamburgo tuvieron que tocar delante del público durante 8 horas los 7 días de la semana. Una experiencia realmente dura que les convirtió en mucho mejores de lo que ya eran. Es más fácil entender que Mozart sólo vivía para tocar y para componer música, aunque advierte el autor de este libro que sólo cuando llegó a las 10.000 horas de práctica, sus composiciones pasaron a ser geniales (cuando ya contaba con 21 años).

No solo hace falta tener talento a arrobas, la clave del éxito requiere que este talento se una a las condiciones adecuadas: el éxito es un proyecto colectivo.

La regla de las 10.000 horas y de las condiciones favorables también se aplica al hombre más rico del mundo, a  Bill Gates. Contó con la enorme fortuna de contar en su instituto con un ordenador y poder practicar con él. Esto era realmente excepcional pues estamos hablando de 1968. El mismo Gates comentó que en ese tiempo solo habia unas 50 personas en todo el  mundo con esa facilidad. Cuando llegó el despegue de la informática, él ya estaba preparado.

Un experimento llamado “Los termitas” de Lewis Terman nos recuerda que tener un alto nivel de inteligencia no es suficiente para triunfar. Eso ya lo demostró Daniel Goleman en su famosa obra “Inteligencia Emocional”.

Mas ejemplos interesantes: los abogados más famosos y ricos de Nueva York son judíos, hijos de inmigrantes e hijos de empresarios textiles ¿Coincidencia? Pues no.

Como el astuto lector podrá imaginar, si con talento y con circunstancias favorables se puede triunfar, es lógico pensar que es más fácil fracasar con condiciones o herencia desfavorables. Es el caso de la diferencia entre los pastores o los agricultores, que tienen que ver con la “cultura del honor”. Muy interesante el caso de los pilotos de aviones que tienen más accidentes, que se han educado en cierto tipo de sociedades. También me gustó la relación entre la agricultura y porqué los asiáticos son mejores en matemáticas que el resto .

Como epílogo, el autor habla de su propia abuela, que nació en Jamaica y aprovechó sus oportunidades para que su nieto (él) pudiera estudiar en una universidad occidental.

Tiene un gran mérito haberse dado cuenta de que los fueras de serie cuentan (además de con su talento y esfuerzo) con ventajas ocultas.  Sus teorias son controvertidas, pero solo trata de hacer pensar a la gente de otra forma.

Muy entretenido.

Valoración: 9/10

Gestión de Proyectos (Manual imprescindible)

Título original: Absolute Beginners Guide to Project ManagementGestion poyectos ANAYA

Autor: Gregory M. Horine

Editorial Anaya Multimedia, 2010

ISBN: 84-415-1917-x

Palabras clave: proyectos, gestión, management

¡¡Hala!!, el libro trata de gestionar proyectos, ¡¡Que fácil o qué difícil puede llegar a ser!!

Pero primero, consultemos a nuestra buena amiga la Wikipedia sobre lo que significa gestión de proyectos: “es la disciplina de organizar y administrar recursos de tal manera que se pueda culminar todo el trabajo requerido en el proyecto dentro del alcance, el tiempo y los costes definidos. Un proyecto es un esfuerzo temporal, único y progresivo, emprendido par crear un producto o un servicio también único”.

El libro se divide en cuatro partes.

La primera parte trata de lo que es iniciarse en la gestión de los proyectos. Se pregunta qué es exactamente gestionar proyectos y lo que no es, habla de las funciones del jefe de proyectos y de los elementos esenciales de un buen proyecto.

La parte segunda se refiere a la planificación del proyecto. Trata de la definición correcta de los proyectos y de los principios básicos de la planificación. Una buena observación que hace el autor es que un archivo de Microsoft Project 2007 no es un plan de proyecto (es algo más amplio, y debe hacer referencia a otro documentos y planes complementarios).

Esta parte también trata del desarrollo de la estructura del desglose del trabajo. Recomienda crear hitos de trabajo pequeños para que sea más fácil de controlar. El desglose es diferente al calendario, el calendario recoge las dependencias entre tareas, las tareas programadas y las asignaciones de tareas, el desglose no las contempla.

Se habla de cómo hacer buenas estimaciones de trabajo (crear un calendario realista), de cómo desarrollar adecuadamente el calendario del proyecto, y de la determinación del presupuesto del proyecto.

La parte tercera se refiere al control del proyecto. Explica las técnicas efectivas del control, la gestión de los cambios (que pongamos como nos pongamos son inevitables y hay que tener un plan previo para afrontarlos) y la gestión de lo entregables, (es tentador no prestar atención a los entregables porque parece demasiado trabajo, pero que resulta ser una parte esencial para la satisfacción de los clientes).

Afronta la gestión de los problemas del proyecto, que como en el caso de los cambios, también son inevitables, por lo tanto es mejor tener un procedimiento que permita documentarlos, comunicarlos, alinearlos con los costes y solucionarlos.

Otros apartados son la gestión de los riesgos del proyecto, (identificar y prepararse contra cualquier amenaza hacia los factores críticos de éxito antes de que sucedan) y la gestión de la calidad de proyecto (la satisfacción de las necesidades reales de los clientes).

La parte cuarta, y última, se refiere a la ejecución del proyecto. Trata de la dirección (la diferencia entre gestionar y dirigir y como novedad habla de la “dirección servil”), la gestión de las comunicaciones (que se refiere a todosl os medios de interacción, ej. Informes, presentaciones, registros, etc.), la gestión de las expectativas (diferente a la alcance), las claves para incrementar el rendimiento del equipo, la gestión de las diferencias (cuando existan diferencias culturales o étnicas o de otros tipo), la gestión de los vendedores del proyecto y la finalización del proyecto (qué difícil parece pero que es sencillo utilizando una lista de control).

En fin, como valoración, se trata de un buen manual de inicio, válido para todo tipo de proyectos y por eso se le perdonan algunas pequeñas ausencias como no hablar de la ruta crítica, (es excusable porque se trata de una introducción a la gestión). Le falta un poco de profundidad pero eso queda para libros más concretos de gestión.

Tiene de positivo que enfoca este tema de la gestión de proyectos con mucho sentido común y eso es realmente bueno, pues no se complica mucho, (gracias a Dios), porque parece que está de moda lo absurdamente complicado. No habla de fórmulas milagrosas (que no existen).

Como el autor es americano, no habla de lo mal que se adaptan las empresas tradicionales en España (con estrcturas funcionales) cuando se tienen que gestionar proyectos.

Valoración: 8/10.