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Fueras de Serie (Outliers)

Título original: Outliers (The Story of Success)Fueras_de_serie_Outliers

Autor: Malcolm Gladwell

Editorial Santillana Ediciones Generales 2009

ISBN: 978-84-306-0685-6

Palabras clave: éxito, divulgación, sociología

…Y aquí vuelve uno de mis autores favoritos, Malcolm Gladwell. Es realmente ameno leerle porque siempre es original en sus planteamientos.

Bueno, bueno, ¿Qué trama ahora el bueno de Malcolm? Pues se fija en las personas que despuntan en cualquier campo y cae en la cuenta de que nuestra percepción del éxito es muy rudimentaria. Como es propio de él, no se pregunta por lo obvio sino que busca la explicación del éxito en otros sitios, los orígenes, en la familia, en la generación a la que se pertenece.

Las conclusiones son sorprendentes y las explica por medio de una serie de interesantes ejemplos.

El primero es el de la aldea llamada Roseto donde la gente sólo se muere de vieja. Intrigante ¿Verdad?…

Otro ejemplo son los jugadores de hockey. Comprobó que los mejores jugadores son los nacidos en enero, febrero y marzo de cada año, ¿Por qué? Acumulan ventajas, es de sentido común…

Su regla de las 10.000 horas establece que para llegar a la maestría en cualquier campo hay que practicar como mínimo esa cantidad de tiempo. Olvidémonos de la idea de que Los Beatles eran unos hippies vagos a los que les sonrió la suerte. Cuando estuvieron trabajando en Hamburgo tuvieron que tocar delante del público durante 8 horas los 7 días de la semana. Una experiencia realmente dura que les convirtió en mucho mejores de lo que ya eran. Es más fácil entender que Mozart sólo vivía para tocar y para componer música, aunque advierte el autor de este libro que sólo cuando llegó a las 10.000 horas de práctica, sus composiciones pasaron a ser geniales (cuando ya contaba con 21 años).

No solo hace falta tener talento a arrobas, la clave del éxito requiere que este talento se una a las condiciones adecuadas: el éxito es un proyecto colectivo.

La regla de las 10.000 horas y de las condiciones favorables también se aplica al hombre más rico del mundo, a  Bill Gates. Contó con la enorme fortuna de contar en su instituto con un ordenador y poder practicar con él. Esto era realmente excepcional pues estamos hablando de 1968. El mismo Gates comentó que en ese tiempo solo habia unas 50 personas en todo el  mundo con esa facilidad. Cuando llegó el despegue de la informática, él ya estaba preparado.

Un experimento llamado “Los termitas” de Lewis Terman nos recuerda que tener un alto nivel de inteligencia no es suficiente para triunfar. Eso ya lo demostró Daniel Goleman en su famosa obra “Inteligencia Emocional”.

Mas ejemplos interesantes: los abogados más famosos y ricos de Nueva York son judíos, hijos de inmigrantes e hijos de empresarios textiles ¿Coincidencia? Pues no.

Como el astuto lector podrá imaginar, si con talento y con circunstancias favorables se puede triunfar, es lógico pensar que es más fácil fracasar con condiciones o herencia desfavorables. Es el caso de la diferencia entre los pastores o los agricultores, que tienen que ver con la “cultura del honor”. Muy interesante el caso de los pilotos de aviones que tienen más accidentes, que se han educado en cierto tipo de sociedades. También me gustó la relación entre la agricultura y porqué los asiáticos son mejores en matemáticas que el resto .

Como epílogo, el autor habla de su propia abuela, que nació en Jamaica y aprovechó sus oportunidades para que su nieto (él) pudiera estudiar en una universidad occidental.

Tiene un gran mérito haberse dado cuenta de que los fueras de serie cuentan (además de con su talento y esfuerzo) con ventajas ocultas.  Sus teorias son controvertidas, pero solo trata de hacer pensar a la gente de otra forma.

Muy entretenido.

Valoración: 9/10

Inteligencia Intuitiva

Titulo original: Blink, the Power of Thinking Without ThinkingInteligencia intuitiva gladwell
Malcolm Gladwell
Santillana Ediciones generales (Punto de lectura) 2006
ISBN: 84-663-1872-0
Palabras clave: psicología, intuición, inteligencia, sociología

Un periodista de investigación (el autor), se queda perplejo por la facilidad que tienen ciertas personas para decidir correctamente sobre algo en cuestión de segundos. En concreto se fija en los expetos en Arte, que en unos segundos son capades de decidir si una obra es original o si es una buena falsificación. Y, dicho y hecho, se pone a investigar sobre el asunto…

Esta idea rompe con la extendida creencia de que las decisiones hay que pensarlas profundamente, (bueno, hay excepciones, en los exámenes tipo test se aconseja contestar con la primera idea que nos surja, porque si posteriormente cambiamos de idea a fuerza de darle vueltas, es fácil que nos equivoquemos). Pero en general se nos exige que meditemos profundamente todas y cada una de nuestras decisiones.

Gladwell nos  dice que la primera labor de este libro es convencer a la gente de que las decisiones rápidas (también llamadas golpes de vista), pueden ser tan buenas o mejores que las adoptadas más deliberadamente.

Y para hacer esta afirmación se basa en la existencia del inconsciente adaptativo, que no debe confundirse con el  subconsciente, (un lugar lleno recuerdos perturbadores no accesibles conscientemente). Aquel actúa con muy poca información y es el responsable de que los seres humanos percibamos el peligro rápidamente.

Cambiamos entre  el modo consciente y subconsciente en base a la situación. Por ejemplo, en una entrevista de trabajo o al conocer por primera vez a una persona actúa en inconsciente adaptativo.

Pero que nadie cante victoria, porque estas decisiones rápidas también pueden fallar, pero eso sí, lo hace por unos razones muy concretas.

Para llegar a estas conclusiones nos habla del caso del consejero matrimonial que sabía con 15 minutos de conversación si la pareja acabaría divorciándose o no, con una precisión del 90 %. O el de los doctores que tienen más posibilidad de  ser demandados por sus pacientes. O el caso del presidente americano Thomas Harding (unos de los peores presidentes de USA, pero que fue elegido por ser el más apuesto). Van Riper, el militar y el ejercicio Millenium Challenge, o el doctor Reilly y  la gestión del dolor torácico en el Hospital Público de Cook.

De todas estas historias  me ha gustado mucho la de Paul Ekman y su asombrosa capacidad para  determinar el carácter de la gente y sus emociones tan solo viendo la expresión de sus caras. Este psicólogo ahora está de moda porque una serie de TV se basa en sus investigaciones (Miénteme, Lie to Me en el original).

Las buenas noticias (y la conclusión), son que se puede educar y controlar los juicios rápidos y las primeras impresiones (o lo que es lo mismo, los prejuicios). Los melocotones envasados en vidrio pueden parecer más sabrosos porque se parecen a los de mi abuela, pero esto no es así, son tan industriales con los demás. O que una mujer puede tocar el trombón tan bien o mejor que un hombre, tan solo hay que hacer la prueba de audición tras una cortina para que los prejuicios no funcionen.

Valoración: 7/10